¿Cómo lo restauramos?

Lo que empezó como un proyecto simple y fácil de dos amigos se convirtió en un trabajo de remasterización de 10 meses de gente de todo el mundo.

El momento clic

Por esas casualidades de la vida, un amigo leyó un artículo en el periódico El País que hablaba de El Anacronópete, donde explicaban que la primera novela sobre máquinas del tiempo no fue la de H.G. Wells sino que fue escrita por un español Enrique Gaspar.

Inmediatamente nos picó la curiosidad y buscamos la obra para poder leerla. Lo que en un principio hubiera sido muy fácil, se terminó complicando de tal manera que decidimos reeditar el libro completo.

Las ediciones anteriores

El libro original se editó en 1887, esta versión puede leerse online aquí o aquí. Allí pudimos apreciar el libro tal cual se editó y con las fantásticas ilustraciones. El problema es que estas versiones están escaneadas del original y por lo tanto la calidad no es muy buena. A esto le sumamos las diferencias entre el castellano de 1887 y el actual, así como una gran cantidad de referencias de época que hoy nos resultaban desconocidas. La mayoría de bromas o críticas sociales del autor se perdían y nos dejó con la sensación de una lectura incompleta.

En el año 2001 fue la primera vez que se volvió a editar El anacronópete, y luego se reimprimió en 2011. Ambas versiones estaban descatalogadas. Buscamos en todas las bibliotecas de los alrededores, hasta que dimos con una que tenía la versión de 2011. El lenguaje estaba ajustado a nuestros tiempos, y era más fácil de leer. El problema era que seguían faltando notas al pie, algunas ilustraciones no eran las de la versión original, y lo más importante, faltaban dos historias que sí estaban en la versión original.

Manos a la obra. La remasterización.

¿que tal si hacemos una restauración de la versión original? La idea parecía fácil… pero no lo era.

Luego de mucho buscar, conseguimos una versión original del libro. Como ya casi no quedan copias disponibles, el ejemplar nos costó mucho más de lo que pensábamos, pero por fin empezábamos a cumplir nuestro plan.

El problema del libro es que en 130 años el papel se había estropeado mucho. La impresión de las ilustraciones era muy irregular (por la técnica de la época) y la portada estaba muy desgastada.

El trabajo al que nos enfrentábamos era mucho más grande de lo que parecía al principio y veíamos que no estaría listo para 2017 (año del 130 aniversario). Comentamos nuestra idea con amigos de diferentes partes del mundo y, para nuestra sorpresa, se ofrecieron inmediatamente a colaborar.

Primero se fotografió cada página en alta resolución para captar todos los detalles de las ilustraciones.

Otra parte del equipo se encargó de transcribir todo el texto y ajustarlo al castellano actual cambiando lo mínimo posible.

Nos dividimos todas las ilustraciones digitalizadas para poder dedicarle las horas de trabajo necesarias a cada ilustración.

Luego nos dividimos los capítulos para investigar todas las referencias que no entendimos en nuestra primera lectura y así completar el texto.

Una nueva categoría de libro

En lo que se refiere a libros antiguos existen actualmente 4 categorías:

Luego de muchas deliberaciones decidimos unir lo mejor de cada cosa: Corregir el texto y agregar notas para que fácil de leer, restautrar todas y cada una de las ilustraciones para que se vean limpias y claras, y maquetar todo exactamente como el original.

Texto: Revisamos miles de tipografías hasta encontrar una que fuera prácticamente idéntica a la original. Buscamos información para poner referencias que expliquen puntos clave del texto para facilitar la comprensión. Corregimos las palabras que han cambiado en en castellano de los últimos 130 años.

Ilustraciones:  Digitalizamos y restauramos más de 100 ilustraciones, incluso los de las páginas de respeto. Dejamos los textos de las primeras páginas que hacen referencia a la fecha de publicación y a la imprenta exactamente como estaban. Queremos que desde el primer momento vivas la sensación de estar leyendo un libro de 1887 de la forma más realista posible.

La portada. Estaba tan desgastada y estaba impresa sobre una textura rugosa y con ciertos defectos de registro de los colores. Decidimos que lo mejor era redibujarla milímetro a milímetro. Llevó semanas, pero valió la pena.

El resultado de todo este esfuerzo es una edición que es un reflejo exacto del original del siglo XIX, con el añadido de notas y limpieza de las ilustraciones para que cumpla las exigencias de un lector del siglo XXI

 

Esperamos que disfrutes este fantástico libro.